El Papa revocó una reforma introducida por el anterior pontífice, Francisco, en agosto del 2022, según la cual el Instituto para las obras de religión (IOR), denominado también “Banco del Vaticano”, principal institución financiera de la Santa Sede “que debía tener la competencia exclusiva sobre la gestión de los activos financieros y la liquidez”.
El pontífice le quitó la exclusividad al Banco del Vaticano y ahora todas las operaciones de inversión de este, deben ajustarse a las políticas del Comité de inversiones y adherirse a la estrategia de inversión aprobada que integra prudencia, sostenibilidad y coherencia moral, expresa el documento.
“Algunos hacen muchas declaraciones sobre la situación financiera del Vaticano, pero no es la crisis que nos hicieron creer”, expresó el Papa León XIV.


