Después de celebrar la misa de Navidad, el Papa León XIV se asomó a la logia central de la fachada de San Pedro, donde el 8 de mayo se presentó como nuevo pontífice, para dar la bendición “Urbi et Orbi” (a la ciudad de Roma y al mundo), a la multitud de fieles asistentes.
“Que el Niño Jesús inspire a quienes tienen responsabilidades políticas en América Latina para que, al enfrentar los numerosos desafíos, se le dé espacio al diálogo por el bien común y no a las exclusiones ideológicas y partidistas”, manifestó el Santo Padre.
Adicionalmente, el Papa resaltó: “Si cada uno de nosotros, a todos los niveles, en lugar de acusar a los demás, reconociera ante todo sus propias faltas y pidiera perdón a Dios, y al mismo tiempo se pusiera en el lugar de quienes sufren, fuera solidario con los más débiles y oprimidos, entonces el mundo cambiaría”.


